Publicado el: jue 28, Feb, 2019

Los edificios que sobrevivieron al 27/F

El terremoto de 2010 dejó tres torres con daños que obligó a declararlas inhabitables. Nueve años después y tras múltiples mejoras, las edificaciones se encuentran prácticamente habitadas en su totalidad y, en gran medida, por extranjeros.

Sus nombres aún resuenan en el inconsciente colectivo capitalino: Emerald en Ñuñoa, inclinado como la famosa Torre de Pisa (Italia); Central Park en Santiago, prácticamente abandonado en pleno centro de la ciudad durante más de cinco años; y Sol Oriente de Macul, conocido por las constantes protestas de los co-propietarios en las principales avenidas de la comuna. Estas construcciones son tres de los edificios habitacionales “emblemáticos” que lograron sobrevivir al devastador terremoto del 27 de febrero de 2010 y que marcó 8.8° escala Richter, pero que, con tal magnitud de daños estructurales, fueron declarados “inhabitables”.

A pesar de ello, estas construcciones lograron sortear órdenes de demolición municipales y decenas de demandas judiciales de los propietarios de los departamentos, lo que dio luz verde a las inmobiliarias para comenzar un largo proceso de reparación técnica. Así, a nueve años de la catástrofe, estas edificaciones hoy son parte de la competitiva oferta inmobiliaria de Santiago.

En la esquina de Irarrázaval con Exequiel Fernández (Ñuñoa) se ubica el edificio Emerald, una prominente torre de 19 pisos con forma de barco que fue uno de los casos emblemáticos posterremoto. Los daños generados fueron evidentes para cualquiera que pasara por sus alrededores: tres grados de inclinación hacia el este. Por dentro, muros colapsados, losa, cañerías y terminaciones destruidas. Aquello generó que no solo los propietarios del edificio fueran evacuados, sino también los de otros edificios vecinos: 60 familias perjudicadas y 300 desalojados.

Hoy, el mismo edificio está completamente habitado.

Reparación

Para estos edificios capitalinos declarados “inhabitables” los trabajos de reparaciones demoraron más de un año.

La inmobiliaria y constructora Paz Corp señaló a La Tercera que “el proceso de reparación del edificio Emerald tomó 15 meses”; “implicó una inversión equivalente al 65% de los costos de construcción del proyecto” y que cuatro empresas estuvieron encargadas de supervisar los arreglos: VMB Ingeniería Estructural, encargada del diseño, desarrollo y control de la reparación. Sirve S.A., cuyo fin era revisar que los refuerzos estuvieran bien ejecutados, y Santolaya Ingenieros Consultores e IEC Ingeniería, que fueron los asesores en el análisis y validación del proyecto de reconstrucción.

La empresa mantuvo una fluida relación con los 162 propietarios del proyecto, ofreciéndoles tres opciones. La primera fue esperar la reparación de sus viviendas, que fue escogida por 14 personas.

La segunda, ser reubicados en otros proyectos de la compañía, alternativa que tomaron 57 compradores. Y por último, 81 personas prefirieron la devolución del dinero. Estas unidades y las que aún no habían sido vendidas fueron comercializadas con normalidad.

El proyecto Emerald no cambió su nombre. Incluso en la etapa siguiente, como una señal de transparencia por parte de la compañía, que capacitó a sus ejecutivos para informar a los nuevos compradores con detalle los arreglos que se hicieron. “Cuando compré aquí hace cinco años, me asesoré con los ingenieros y me dijeron ‘compra con seguridad, porque está mejor que cuando se construyó antes del terremoto”, dice una de las propietaria en Emerald que se identificó como Sonia.

Desde Montalva Quindos, empresa contratada para la gestión y venta de proyecto Parque Laguna, como se llama hoy Central Park, informan que “el edificio fue reparado atendiendo a los altos estándares que plantea la Ley de Construcción y respondiendo a las nuevas especificaciones y normativas”.

Según los expertos, las reparaciones son seguras. El vicepresidente del Colegio de Ingenieros, Sergio Contreras, señala que “los proyectos de rehabilitación de esos edificios entregan un nivel de seguridad suficiente para sus habitantes ante una nueva emergencia”.

El ingeniero calculista Eduardo Spoerer, a cargo de los informes técnicos de Sol Oriente, en Macul y también otros edificios dañados por el 27/F en el condominio Santa María Polo Golf, de Vitacura, dice que “la falla que se presentó en esos edificios se dio porque la norma antigua no contemplaba refuerzos de borde. Ahí ocurrió que, en términos generales, los fierros no tenían la posibilidad de estirarse o de fluir y volver a su posición. Entonces en este juego de ida y de vuelta se cortaron algunos fierros provocando fallas. Algunos elementos de esos edificios se dañaron, pero se recuperaron. Se hicieron todos los análisis, se reforzaron y quedaron bien. Actualmente están todos habitados”.

Según las inmobiliarias, durante el proceso de venta de los departamentos han informado a los nuevos clientes sobre las historias detrás. De hecho, desde la corredora Urmeneta, que se hizo cargo de la venta de Sol Oriente una vez que fue recibido el certificado de recepción definitiva de las obras de reparación, en 2015, señalaron que “una vez que estuvo lista la reparación, se estableció un protocolo de transparencia que parte con la pregunta al interesado si sabe de la historia de edificio”. Agregan que a pesar de la sorpresa que pudo generar en los clientes, “la gente que compró y que sabe de lo ocurrido tras el 27/F, han recibido de forma positiva la transparencia”.

Nuevos habitantes

La mayoría de los nuevos propietarios han puesto esos departamentos en arriendo, siendo gran parte de sus clientes extranjeros, que poco o nada sabían de la historia del edificio. “No sabía nada de lo que pasó aquí hasta que me vine a vivir. Me contaron unos vecinos casualmente en una parada de bus”, afirma Jesús Paz, un operario venezolano que vive hace casi medio año en Parque Laguna, nuevo nombre de Central Park. Aquí también permanecen siete de los antiguos dueños que esperaron durante siete años la reparación del edificio para volver a sus departamentos. Uno de ellos, Morelia Valdés, cuenta que en su momento no quisieron vender su departamento a la inmobiliaria, ya que “el dinero que ofrecían no alcanzaba para comprar en otro lugar de las mismas características en este mismo sector”. Además afirma que seis de estos antiguos vecinos fueron demandados por no pago de gastos comunes entre 2010 y 2017.

Fuente, https://www.latercera.com/nacional/noticia/los-edificios-sobrevivieron-al-27f/545921/#

 

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